Actualización 16/03/2026
¡Lee el blog anterior por si quieres entrar en contexto!
Como dije en la parte anterior, era hora de volver al pasado.
En mis enfrentamientos anteriores había "dominado" (me salía 1 de cada 10) una poderosa técina conocida como:
Contrataque Mikiri
Una técnica que sirve para parar estocadas y asestar un pedazo de navajado con la katana, ¿y a qué no adivináis quién ataca con estocadas?
Sehhh, nuestro amigo el Cazador de Shinobis.
Debo decir que me costó bastante menos de lo esperado, supongo que si que había mejorado un poco.
Avancé matando arqueros y bandidos (todos con fuego, obviamente), gracias a dios en el pasado no hay aglomeración de mini jefes... por ahora.
Y así llegué a una triste escena, donde Lobo (nuestro personaje) se encuentra a su padre adoptivo moribundo (el padre se llama Búho, si, un poco raro eso de llamarse como animales). El padre le da un llave y me manda a tomar por culo.
Me voy donde me manda Búho, matando más tíos pirómanos, y llego a la Hacienda Hirata que está LITERALMENTE TODO EN LLAMAS.
Me cargo a un huevo de tíos, y cuando digo: "ya, ¿no?
Aparece un chavalín muy simpático...
Juzo el Borracho
Mira, ni lo intenté, solo viendo que estaba rodeado de minions pirómanos y que escupía veneno fue suficiente para convencerme de que tenía más oportunidades con Gyobu (ya sabéis, el jefe del caballo).
Así que de nuevo al presente, pero más fuerte y con nuevas técnicas, me enfrenté de nuevo al guardián de la puerta del castillo.
Esta vez necesité solo un par de intentos, lo que me otorgó una valiosa lección: La mejor manera de vencer a los jefes es jugando al juego.
Avancé un poco y me encontré con otro vendedor y con un Tengu muy raro que me ofrecía "una súper recompensa" si mataba unas "ratas".
Crucé la puerta del castillo y a mi derecha había unos duendecillos muy simpáticos que... *MUERTE*
Como iba diciendo, maté a los bichos esos asquerosos que escupían veneno.
Resulta que esos bichejos eran las "ratas", así que Tengu feliz, me dió un libro con más técnicas que aprender.
Maté algunos randoms más hasta que llegué a un redil donde la conversación de los guardias era algo así como:
"Cuando se enfada no distingue amigos de enemigos"
Y yo en plan: ¿De qué estarán hablando?
¡PLAS! UN PUTO TORO CON LOS CUERNOS EN LLAMAS
Viendo la imagen me acabo de dar cuenta que las llamas no están directamente en sus cuernos, bueno, tampoco es que importe.
Fue más sencillo de lo esperado, porque la estrategia era una a la que estoy bien acostumbrada, "correr, gritar y llorar".
Tras vencerlo, por fin llegué al Castillo Ashina.
A partir de aquí tenía varios caminos visibles: Derecha, recto o izquierda.
Empecé por la derecha, que me llevó a un interminable camino de tejados y putos shinobis con plumas asquerosos que no dejaban de matarme.
Tras usar la ancestral tecnica de correr y gritar, llegué a un edificio lleno de espadachines con traje azul, hice la estrategia más rastrera posible para matarlos a todos con sigilo y llegué a una habitación donde había otro espadachín azulito arrodillado en el medio.
Solo necesite un combate (él dándome dos espadazos) para darme cuenta de que por ahí aún no era.
Así que volví a la encrucijada de los tres caminos. No quería seguir recto, porque eso significaba enfrentarme a unos minions y a lo que desde lejos parecía otro puto general, así que tomé el camino de la izquierda.
Continuará
"correr, gritar y llorar" es una tecnica que ha perdurado por generaciones hasta la acutalidad y que es sin duda alguna la mas fuerte, no hay tecnica actual y moderna que pueda superarla...
ResponderEliminarEl contraataque Mikiri es de las mejores mecanicas del juego y el castillo Ashina me encanta, seguro que la pasas muy bien en esa zona jeje
Las técnicas milenarias hay que perdurarlas de generación en generación
Eliminar