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12/02/2024

Los hijos malditos: "Capítulo 10"

Ideas para continuar la historia.

Escena

Al día siguiente es martes y se retoman las clases. Por la mañana habla un rato con Nathan y Noah, que no están demasiado bien. Luego se queda a comer (están Lila, los gemelos, Elain y Jake) y juega algunos juegos de mesa por la tarde con los gemelos y Jake.

Miércoles, por la mañana está en el jardín con Elain, y las flores que cultivaron juntas siguen sanas. Se queda a comer (están Lila, los gemelos, Elain, Jake, Nathan, Noah y Neo) y luego ven una peli (Nathan insiste en que sea una de superhéroes). Se hace algo tarde, así que Elena se queda a dormir, literalmente las chicas se pelean sobre con quién va a dormir, y al final se la acaba llevando Jake.

Jueves, se despierta a mitad de la noche para ir al baño y se encuentra con Nelly, ella parece bastante asustada de verla incluso aunque Elena trata de calmarla, entonces aparece Byron y tranquiliza la situación. Cuando comienza la mañana vuelve a encontrarse con Nelly, y Jake la invita a unirse a las clases, aunque ella lo rechaza. Vuelve a quedarse a comer (están Lila, los gemelos, Elain, Jake, Nathan, Noah y Neo). Se encuentra con Luciel quien amablemente le pregunta si es que no tiene casa o algo.

Viernes, se encuentra con Byron, quien tiene un ojo morado, él se abruma un poco por la preocupación de Elena, y acaba confesándole que es algo normal, que cuando van por la calle eso es lo mínimo que puede pasarles y que ha sido su culpa por salir de casa sin ir cubierto, Elena le dice que jamás será culpa suya si otra persona le hace daño. Luego tienen clase, y Nelly se presenta allí con Darren, Elena está muy feliz de tener dos alumnos más, y Darren se sorprende muchísimo de que ella sea tan dulce y amable con él. Se queda a comer (están Lila, los gemelos, Elain, Jake, Nathan, Noah, Neo, Nelly, Darren y Byron), cuando terminan de comer deciden hacer el maratón de películas de los minions, y a pesar de que le dicen que es mala idea decide ir a buscar a Luciel, quien después de una discusión acaba uniéndose a la sesión de cine. Aunque se hace un poco tarde Elena debe irse a su casa, ya que al día siguiente se va a pasar el finde a casa de sus padres.

Elena pasa el finde con sus padres y hermano.

El lunes Elena vuelve a la casa y pasa la escena de la pelea de los mellizos: (—¡Te odio!¡Eres lo peor!¡Todo fue tu culpa!¡Por tu culpa murieron papá y mamá! —escuché como gritaba Irina—. Te odio, te odio, te odio. Lo repetía cada vez más alto, hasta que el receptor de aquellas palabras explotó.

—Joder, ¡ya se que fue mi culpa! —esa voz era de Aster—. Tengo que vivir con eso para que encima tú me lo recuerdes cada vez que tienes un ataque.

Abrí la puerta justo cuando Irina parecía querer decir algo más, pero Aster no se lo permitió.

—Vete, vete, joder.

Se le veía tan enfadado que era imposible replicarle.

Irina salió de la habitación, cuando su mirada se cruzó con la mía pude notar cuánto pánico había en sus ojos, al descubrir que yo lo había escuchado todo. Quería decirle unas cuantas cosas, pero me pareció más urgente hablar con Aster, así que le cerré la puerta, quedando yo dentro de la habitación.

—Érika, siento que hayas tenido que ver eso, pero necesito estar solo —susurró mientras pasaba la mano por la mitad quemada de su rostro, luchando por controlar su voz.

—Lo que menos necesitas ahora es estar solo, no molestaré, pero no pienso irme —dije con voz firme y me senté en la cama.

Esas palabras parecieron ablandar su corazón, porque por primera vez lo vi deshacerse por completo de su escudo y romper en llanto, dejando salir todo el dolor con el que lidiaba.

—No tienes que lidiar con esto solo —susurré mientras le abrazaba, él escondió su cabeza en mi cuello, y envolvió mi cuerpo con sus brazos.

—Estoy aquí contigo, no voy a dejarte —le murmuraba frases de consuelo mientras acariciaba su cabello.

Cuando por fin se apartó me miró con los ojos más puros que jamás había visto. Las palabras salieron solas de mis labios.

—Tienes unos ojos hermosos.

Él pareció algo avergonzado y subió su mano hasta su ojo negro.

—Eso no le quita hermosura —dije tomando su mano.

—Érika, siento lo que has visto, pero no es lo que parece.

—¿No es lo que parece?¿Qué otra cosa puede ser? Había escuchado a Irina gritarle cosas horribles. —Irina a veces tiene ataques de ansiedad, y para no lastimarse, empezó a desahogarse conmigo —me confesó, se notaba que no le guardaba rencor a su hermana.

—Entiendo el punto, de verdad, pero no quiero que te lastime a ti tampoco.

Aster se quedó en silencio.

—Si consiguiera que Irina estuviese mejor, ¿también lo estarías tú?

—Si Irina es feliz yo lo soy —susurró.

—Os haré felices a los dos —prometí besando la mejilla quemada de Aster, él se sonrojó y apartó la mirada, sorprendido y avergonzado.

—Aster, Érika, lo lamento mucho—dijo Irina asomada a la habitación.

—Sabes que no pasa nada —contestó su hermano y se levantó para abrazarla.

—No quiero seguir pagándolo contigo, no es tú culpa, no fue tú culpa Aster —Irina tenía las mejillas surcadas de lágrimas.

—Sabes que puedo aguantar lo que sea con tal de que no te lastimes.

—No lo haré, ahora estoy algo mejor que antes.

Tras decir aquello Irina me miró con una timidez impropia de ella, alargó su mano hacia mi, yo la tomé y me uní al abrazo.

—Cuidaré de los dos —prometí.

—Y nosotros cuidaremos de tí, ¿verdad Asterito?

El mencionado asintió.)

Luego siguen las clases con los nenes y Elena se queda a comer (están Lila, los gemelos, Elain, Jake, Nathan, Noah, Neo, Nelly, Darren, Byron y Luciel), Elena se da cuenta de que Luciel no come casi nada. Por la tarde vuelve Cassandra, y le cuentan de forma muy muy muy resumida lo que ha pasado, ella, que prácticamente no sabe todo el drama que ha habido, se disculpa por ocultar la verdad, pero está muy feliz de que Elena haya decidido quedarse.

El martes por la mañana Lila le enseña a cocinar, luego son las clases, se queda a comer (están Lila, los gemelos, Elain, Jake, Nathan, Noah, Neo, Nelly, Darren, Byron, Cassandra y Luciel), ve por primera una pelusa gigante volando por la casa, pero decide no darle importancia, Nathan toca algo de música para Elena.

El miércoles por la mañana vuelve a ver un montón de pelusas por la casa, y como parece no haber nadie despierto decide llamar a la habitación de Luciel, que es en la única en la que se escucha vida, él le abre de mal humor, imaginándose que es ella. Totalmente contrario a la vez anterior ella se autoinvita a pasar y decide dedicar el tiempo a observar los relojes de Luciel, luego le pide que le deje verle el ojo, y aunque él no se lo toma muy bien termina por aceptar, y entre una cosa y otra acaba contándole su pasado. Luego son las clases, no se puede quedar a comer porque ha quedado con unas amigas; por la tarde Nathan la llama diciéndole que necesitan tenerla allí con ellos, sobretodo Noah.

Tiene el placer de hablar al fin un poco con Neo, e incluso puede tocarlos por primera vez sin que reaccione mal. Termina durmiéndose con ellos.

El jueves se despierta abrazada por los trillizos, y decide quedarse así sin despertarlos, disfrutando de la calidez. Luego son las clases, Cassandra le pide hablar con ella antes de comer y le cuenta un poco más sobre sus hijos, se queda a comer (están Lila, los gemelos, Elain, Jake, Nathan, Noah, Neo, Nelly, Darren, Byron, Cassandra y Luciel), después de comer va al jardín con Elain a plantar algunas flores y ella le cuenta su historia.

El viernes por la mañana conoce a Ryu (escena del rol), luego las clases, se queda a comer (están Lila, los gemelos, Elain, Jake, Nathan, Noah, Neo, Nelly, Darren, Byron, Cassandra y Luciel), Cassandra dice que no debería ser peligroso sacar a Kardian así que pasa algo parecido a: (Luciel encaminó la marcha hacia la habitación donde estaba Kardian, al menos no era tan lúgubre como me esperaba, era una celda, pero estaba limpia, había una cama y un pequeño cuarto de baño.

Sentado en el suelo había un chico altísimo y musculoso, la mitad de su pelo era rubio rojizo y la otra negra, lo llevaba por los hombros.

Sus ojos eran color miel, parecidos a los míos, pero el ojo que estaba en el lado del cabello negro, tenía la esclerótida negra y la pupila alargada.

Cuatro cicatrices de aspecto doloroso le cruzaban ese ojo, además de muchas otras que le daban un aspecto tétrico a sus labios.

Por último, la mejilla de ese lado estaba destrozada, y dejaba ver sus dientes, tan afilados y letales como los de Byron y Aster.

Tenía las muñecas y los tobillos encadenados a la pared, con suficiente cadena para poder moverse por toda la estancia.

—Lo siento —susurré, Byron y Luciel me miraron con una mezcla de emociones extraña, pero Kardian solo ladeó la cabeza y susurró con la voz más profunda y grave que había escuchado.

—No tienes nada de lo que disculparte, yo siento lo de anoche.

Me giré hacia Luciel para pedirle que abriese los barrotes, pero él ya se me había adelantado y se dirigió a quitarle las esposas.

Kardian lo miró inquisitivo.

—Si no eres peligroso para ella no tiene sentido que sigas aquí —explicó el castaño.

—Si lo soy.

—No parece que vayas a perder el control —comenté.

Él guardó silencio.

—Si te lastimo…

—No vas a lastimarme, te lo prometo, sé defenderme.

Byron bufó.

—No tendrías nada que hacer contra Kardian, es tres veces más grande que tú, ni siquiera podrías conmigo.

Levanté una ceja ante lo que me sonó a un reto.

—¿Quieres que lo comprobemos?

—Yo quiero ver eso —comentó Luciel, entretenido.

—¿Puedo ir? —preguntó Kardian, inseguro.

—Claro, y así ves cómo machaco a este pelirrojo.

—En tus mejores sueños.

Salimos de esa jaula, y nos dirigimos a la sala común, todos los demás parecían estar en sus habitaciones.

—Me pido ser árbitro —bromeó Luciel.

—Me parece bien —contesté yo.

Byron se puso enfrente mío, nos miramos durante unos segundos y se lanzó a por mi, lo esquivé y le hice la zancadilla, aproveché su tropiezo para tirarlo al suelo pero él rodó y acabó encima mío.

—¿Qué me dices, chica humana?

Lo volqué con un fuerte movimiento de caderas e imitando su tono le susurré.

—¿Qué me dices tú, chico bestia?

No le molestó mi comentario, solo sonrió con maldad y me hizo caer de nuevo. Así estuvimos un rato, hasta que Kardian, sostuvo una caja por encima de su cabeza y con voz seria dijo.

—Juguemos al twisted.

Luciel y Byron parecían a punto de negarse, pero no iba a permitir que le quitaran la ilusión al grandullón.

—Claro que sí, será divertido.

Y tanto que lo fue, la flexibilidad de Luciel era casi tan nula como la mía, Kardian era tan alto que casi no cabía en la sábana y Byron no paraba de picarnos a todos.

Al final me dejé caer encima del castaño, con un ataque de risa, mientras trataba de aguantar las carcajadas.

—Sois como troncos, no os doblas nada —bromeó Byron.

—Tal vez tú eres tan blando que te doblas demasiado —le contestó Luciel, con una mano en mi cintura.

—Creo que Érika se va ahogar —comentó Kardian con ese aire entre serio y confuso que lo caracterizaba.

Yo no podía dejar de reír, hacía tiempo que no lo hacía con tantas ganas.

Luciel apretó un poco mi cintura, mientras yo empezaba a calmarme.

—Sois la leche —dije cuando por fin recuperé mi sentido del habla.

El fin de semana Elena ha quedado con sus amigas, pero el domingo por la tarde tiene que cancelar un plan porque Lila la llama preguntándole si le apetece ir a probar una nueva receta que ha preparado, y aunque no dice nada, se le nota que la necesita allí con ella.

El lunes por la mañana pasa un rato hablando con Kardian en su habitación, luego las clases, se queda a comer (están todos menos Ryu y Serena), y por la tarde hace karaoke con los gemelos mayores, Jake y Lila.

El martes por la mañana lo pasa con los trillizos y le dejan caer algo sobre su pasado, juegos las clases, se queda a comer (están todos menos Ryu y Serena), y por la tarde vuelve a encontrarse con Ryu y trata de hablar un poco con él, pero la conversación no es demasiado fructífera hasta que aparece Lila a echarle un cable.

El miércoles por la mañana discute amablemente con Luciel, luego las clases, se queda a comer (Luciel no va porque está cabreado), Elena va a hablar con él y Luciel termina por abrirse un poco con ella y le cuenta sobre su TCA.

Jueves por la mañana al jardín con Elain, comer (faltan los dos de siempre), y por la tarde Irina le pide súper avergonzada (raro en ella) si le enseña a maquillarse un poco.

Viernes por la mañana pilla entrenando a Kardian y a Byron y se dedica a animarlos/distraerlos un poco, luego a comer (faltan los dos de siempre), se cruza con Serena quien la ignora épicamente y Irina le dice que no se lo tome personal que es así siempre.

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