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04/05/2020

Peluches: Capítulo 1

Capítulo 1

Escena

Nrr. Kira

Salí de trabajar a las 20:00, había sido un día duro en la fábrica de peluches. Mi nombre es Kira, tengo 20 años, cabello castaño, por los hombros y ojos verdes, soy encargada en una empresa que fabrica peluches.

Cuando llegué a casa todo estaba en silencio, como siempre, vivía sola, así que eso era lo normal, me puse el pijama, cené algo rápido y me fuí a dormir, mañana empezaban mis vacaciones, me despertaría temprano y aprovecharía al máximo, pensando en todo lo que haría al día siguiente me quedé dormida.

Cuando me desperté ya eran las 9:00, me levanté rápido, desayuné, me preparé y salí a la calle, quería ir a una nueva tienda que habían abierto, el camino fué corto, hacía sol, y una temperatura agradable para ir en manga corta, entré a la tienda y empecé a ojear todos los peluches, a demás de trabajar en la industria era una gran fan de los animalitos de tela, eran todos muy lindos, me decanté por un perrito negro.

De camino a casa pasé por un callejón y me di cuenta de una tienda que no había visto antes, el letrero era viejo, así que no acababa de abrir, a pesar de saber que en la mayoría de libros pasa algo malo después de entrar en una tienda desconocida y sospechosa, mi instinto me obligó a abrir la puerta. Al entrar un olor a incienso inundó mis fosas nasales, y un hombre joven salió de una puerta situada detrás del mostrador.

-Bienvenida, ¿qué está buscando? -

El joven parecía normal, pelo castaño rapado por los lados, ojos miel, cuerpo trabajado, para nada sospechoso o místico, en realidad era muy atractivo.

-Solo quería mirar-

Contesté y eché un ojo a mi alrededor, estaba todo lleno de peluches, desde los más nuevos hasta los más antiguos, realmente era una buena tienda.

-¿Te gustan los peluches?-

Preguntó el joven con voz suave.

-Si, me encantan-

Respondí sin poder ocultar el deje de emoción que inundaba mi voz cuando hablaba de peluches.

-Entonces tengo una oferta para ti-

Dijo antes de volver a entrar por la puerta, cuando salió llevaba en la mano una bolsa bastante grande.

-20 euros por todos los peluches que hay en esta bolsa-

-¿de verdad? -

A pesar de oler a timo no podía evitar emocionarme por la oferta, era una bolsa grande, así que dentro habrían varios peluches, por solo 20 euros.

-Por supuesto-

Así que ignorando por completo el sentido común lo compré y me fuí a casa. Al llegar empecé a sacar uno a uno los peluches, todos eran de esos de ojos grandes y duros, de la marca TY, realmente eran de calidad, y todos estos por 20 euros. Después de observarlos todos por un buen rato decidí ponerlos en mi habitación, la mayoría de peluches estaban en una sala especial que tenía para ellos, pero estos los pondría en mi dormitorio.

Después de colocarlos volví a salir a la calle. Fuí a un parque a dar una vuelta y comí en un restaurante. Al llegar a casa entré directa a mi habitación a echar una siesta. Aunque no pude, ya que nada más cruzar el umbral de la puerta, me di cuenta de que los peluches ya no estaban, me cago en la puta, los peluches habían desaparecido, pensé en llamar a la policía, pero decir que los peluches de una habitación habían desaparecido, era un poco locura, así que decidí ir a la tienda donde los había comprado, para mi sorpresa cuando llegué al callejón la tienda estaba cerrada, golpeé la puerta, por si había aún alguien dentro, al ver que nadie contestaba decidí darme por vencida, cuando me iba ya, ví a una señora que habría la puerta de su casa, al lado del callejón, y decidí preguntarle.

-Perdone, ¿sabe a que hora abre la tienda?-

-Esa tienda lleva cerrada años, joven-

Me contestó, en parte me esperaba la respuesta, era una de las cosas que solían pasar en los libros, un cliché enorme, pero esto era la vida real.

-Muchas gracias señora, que tenga un buen día-

Me despedí y me dirigí a mi casa, ¿que narices estaba pasando? ¿Desde cuando estás cosas pasaban? Decidí no darle importancia y seguir con mi vida, ni siquiera intentaría darle una respuesta lógica.

Al llegar entré en mi habitación y para mi tercera sorpresa del día uno de los peluches que había comprado estaba encima de mi cama. Era un elefantito de color gris, con los ojos azules.

-Joder, esto es como en las películas de miedo, solo que en vez de una muñeca diabólica es un lindo peluchito-

Murmuré, a pesar de mi comentario estaba realmente asustada, las piernas me temblaban y me había quedado paralizada.

-No tengas miedo, yo no voy a hacerte daño-

Lo que faltaba, encima el peluche habla, joder, ha dicho que no le tenga miedo, ¿cómo no le voy a tener miedo a un peluche que habla? Auque su voz suene suave y cálida, como la de un chico joven, con un deje de tristeza.

-¿Estás hablando? -

Era la pregunta más tonta que podía hacer, pero en un momento como este no sabía que hacer.

-Si... -

Contestó él, sonaba realmente triste, ¡pero si es un peluche! Aunque estaba hablando, y si podía hablar también podría sentir.

-Madre mía, ¿qué significa todo esto? -

Pregunté exasperada y comencé a caminar por toda mi habitación.

-Por favor, tranquila-

Rogó el elefantito.

-¿Cómo quieres que me calme? ¡Para empezar estoy hablando con un peluche! -

Le grité cabreada.

-Lo se-

Sollozó

-Lo siento-

Murmuré, no quería hacer llorar al elefante, no sabía que estaba pasando aquí y si él tenía culpa de algo.

Al ver que no paraba de llorar, bueno, en realidad el peluche no se movía, pero se podían oir los sollozos, me acerqué al muñequito y lo tomé en mis manos.

-Perdón, no quería hacerte llorar-

Me disculpé mientras le acariciaba la cabeza.

-No pasa nada, es culpa mía, debes estar muy asustada-

Me contestó él más calmado así que lo volví a dejan en la cama.

-Me llamo León, y si me dejas puedo explicarte lo que está pasando-

-Claro, soy Kira, por cierto-

-Encantado. Bueno, como habrás notado soy un peluche, esta solo es una de mis formas-

Empezó a explicar, ya había dejado de llorar, aunque en su voz aún estaba ese deje de tristeza.

-También puedo convertirme en animal, humano y semihumano, soy un jacobo-

-¿Semihumano?-

Pregunté confundida

-Si... Un humano en el que aún quedan partes de animal-

Aclaró León.

-La tienda en la que nos compraste en realidad lleva cerrada muchos años-

-Si, ya me he dado cuenta de eso-

Suspiré.

-El vendedor de la tienda era uno de los nuestros, necesitabamos un hogar en el que poder escondernos-

Siguió explicando

-¿Esconderos de quién?-

Pregunté curiosa.

-De la CCM, una organización que se encarga de capturar a las criaturas mágicas como nosotros-

-¿Criaturas mágicas? ¿Vampiros, hombres lobo? -

-Algo así, aunque más bien son jacobos murciélago y jacobos lobo, aunque los humanos tenéis mucha imaginación-

Contestó, pensé que seguiría hablando pero se quedó en silencio, empecé a atar cabos y me di cuenta de que él era el único que quedaba en mi habitación, si querían esconderse no hubiesen ido a ningún lado, se los habían llevado, por eso la voz de León sonaba tan triste, ¿cómo habían podido entrar? Miré a mi al rededor, la ventana estaba abierta.

-¿La CCM se ha llevado a tus compañeros? -

Pregunté con suavidad.

No llegué a escuchar un si, pero los sollozos volvieron a sonar, así que supe que había acertado.

Lo cogí con cuidado y lo abracé contra mi pecho mientras acariciaba su cabeza.

-Lo siento, no debí dejar la ventana abierta-

Susurré, me sentía culpable, muy culpable, a pesar de saber que yo no tenía ni idea, no podía evitar sentirme mal por dejar la ventana abierta.

Él intentó calmarse, supongo que para decir algo, pero no pudo, los sollozos no paraban de salir.

Después de unos minutos, en los que solo se escuchaba el lloro de León por fin pudo hablar.

-No ha sido culpa tuya-

Dijo con dificultad.

-Yo... No puedo quedarme más aquí, simplemente haz como si no hubiese pasado nada, estarás a salvo si no hablas con nadie de esto-

-Pero... ¿Y tus amigos?-

-Tengo que ir a salvarlos-

Contestó

-No puedes ir solo, es peligroso-

No se porque me preocupaba por alguien que acababa de conocer.

-Se han llevado a todo mi grupo, estoy solo-

-Yo puedo ayudarte-

A pesar de saber que me estaba metiendo en la boca del lobo, había algo en mi interior que me decía que tenía que ayudarle.

-Eres humana, eso sería muy peligroso-

Dijo él dando por zanjado el tema, aunque yo aún no me había rendido.

-Aunque sea humana se defenderme, a demás necesitarás a alguien para poder moverte deprisa, dudo que sepas conducir-

Argumenté

-No... No puedo ponerte en peligro, eres la primera humana que conozco que no me ataca o me tiene miedo, si te pasara algo por ayudarnos...-

-Porfavor, no podré dormir tranquila si te dejo irte solo -

Supliqué.

Lo oí suspirar.

-Es cierto que no puedo ir yo solo, ¿tienes transporte? -

-Si, tengo una autocaravana-

Contesté deprisa, no era el transporte perfecto para moverse por la ciudad, pero si teníamos que ir a la base de una organización que capturaba seres mágicos dudaba que estuviese en zona habitada, y la autocaravana era el transporte perfecto.

-Prometeme que si te dejo venir conmigo me harás caso en todo lo que te diga-

-Te lo prometo-

-Muy bien, ahora necesito transformarme en humano-

Dijo

-¿Crees que puedas dejarme algo de ropa?-

Preguntó avergonzado.

-Claro, tengo ropa de chándal que es de hombre, no se si te vendrá-

Contesté no muy segura.

-Creo que si-

Al ver que no me movía añadió.

-¿Puedes salir?-

-Si-

Me levanté algo avergonzada y salí de la habitación.

La puerta se abrió y salió un chico de pelo gris y ojos azules, era realmente lindo, aparentaba 16, así que me sentí un poco pedofila al pensar que mi camiseta le quedaba muy sexi.

-¿León?-

Pregunté para confirmar que era él.

-Si. Me imagino que tendrás que preparar algo antes de irnos, no se cuantos días estaremos fuera-

Tenía casi dos meses de vacaciones, así que el tiempo no me importaba por ahora.

-Prepararé ropa, comida, cosas para el aseo, ... -

Contesté y empecé a prepararlo todo.

-¿Necesitas ayuda? -

Preguntó León.

-No, gracias-

Cuando terminé con todo, la autocaravana tenía comida para vivir en ella siendo dos durante una semana, a demás de tener dinero, digamos que ser encargada de una gran empresa tenía sus beneficios.

-Ya está León, podemos irnos-

Imagen de personaje

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