Escena
Nrr. León
Cuando me desperté noté que Kira ya no estaba a mi lado, y la caravana se movía.
Me incorporé en la cama, ya no me dolía la cabeza.
-Buenos días dormilón-
Dijo Kira mirándome por el retrovisor.
-¿Estás mejor?-
-Si, ya no me duele la cabeza, gracias-
Le contesté con voz suave.
-Me alegro, te he dejado el desayuno encima de la mesa, aún debe estar caliente-
Me levanté de la cama y me senté en el sofá, desayuné con calma, Kira había preparado café, unas tostadas y algo de fruta.
-¿Cómo te has levantado?-
Le pregunté para romper el silencio incómodo que amenazaba con alargarse como en el día anterior.
-Bien, con energía, y ganas de partirles la cara a esos de la CCM-
Contestó firme
-¿Y eso?-
Pregunté curioso, cierto que los de la CCM nos capturaban a nosotros, pero a los humanos los protegían y ella era humana.
-Porque son unos idiotas, a demás de capturaros sin ningún motivo, utilizan trucos sucios, con los colgantes de lirio ni siquiera os podéis defender-
Aclaró ella molesta.
Yo me quedé en silencio, no sabía que contestarle, todo lo que había dicho ella era cierto y si ella hubiese sido otro jacobo le hubiese dado la razón.
Pero todos los humanos que sabían de nuestra existencia nos consideraban monstruos y a los de la CCM héroes, cierto que muchos jacobos eran malos, igual que muchos humanos, pero la CCM nos capturaba a todos indiscriminadamente.
-Tú realmente no nos tienes miedo-
Murmuré.
-Claro que no-
Aseguró.
-gracias-
Contesté sin saber muy bien que decir.
El resto del día pasó rápido, Kira conducía y hacíamos paradas cada cuatro horas para que ella pudiese descansar, hablábamos sobre el trabajo de ella.
-¿Qué haces en tu trabajo?-
Pregunté con curiosidad
-Soy encargada en una fábrica de peluches, me aseguró de que todo el mundo haga bien su trabajo-
Contestó ella orgullosa.
También le expliqué un poco más sobre los jacobos.
-¿cómo sobrevivís vosotros?-
Me preguntó en una de las paradas.
-Bueno, algunos viven como animales, otros como humanos y algunos como peluches, lo que tenemos todos en común es que tenemos que estar cambiando de sitio cada dos por tres para que la CCM no nos encuentre.-
Contesté sin muchas ganas de hablar del tema, ella lo entendió y dejó de preguntar, no es que no confiara en ella, es solo que no quería contarle por todo lo que habíamos pasado, seguro que se preocuparía demasiado, si darme cuenta ya había empezado a hablar como si la conociera, cuando a penas llevábamos un día juntos.
Y me contó un montón de cosas más sobre ella, realmente parecía gustarle hablar de sus pasatiempos, así que la escuchaba sin interrumpir.
-¿Sabes? Me encanta leer, es uno de mis pasatiempos favoritos, aunque también amo el kárate, soy cinturón negro, voy a pegarles una paliza a los de la CCM-
Me contaba con pasión.
Yo solo podía atinar a reirme, realmente se le veía con ganas, aunque tenía dudas de que en un combate contra los de la CCM ella pudiese ser de ayuda.
Nrr. Kira
Cada vez que decía algo sobre machacar a los de la CCM, León se reía, sabía perfectamente que no lo hacía con mala intención, pero no podía ignorar el hecho de que me estaba subestimando. Cierto era que no tenía ni idea de que tipo de pelea presentarían los de la CCM, ni si irían armados, pero aún así sabía que podía ser útil en combate cuerpo a cuerpo, tantos años entrenando con chavales más mayores que yo tenía que dar sus frutos.
Cuando encontramos al fin un lugar donde parar ya se había hecho de noche, León me acompañó al bar y pedimos algo de cenar, era mejor dejar la comida que teníamos por si acaso más adelante no podíamos parar en ningún sitio.
Después de cenar nos acostamos y yo me quedé durmiendo enseguida.
Soñé que estaba en mi casa con mis padres y mi hermano, yo era más joven, era un sueño normal, ellos estaban ahí y yo corría como loca por toda la casa.
Al día siguiente noté una caricia en la cara.
-Para enano-
Atiné a decir
-¿Enano?-
Esa no era la voz de mi hermano, abrí los ojos poco a poco y me di cuenta de que no estaba en mi casa, de que no tenía 15 años, mis padres no estaban y el chico que tenía delante no era para nada mi hermano.
-perdón, estaba soñando, pensaba que eras mi hermano-
Me disculpé al caer en que había llamado enano a León.
-no pasa nada, ¿era un sueño agradable?-
-Normal-
Contesté con mi humor de recién levantada.
Él lo notó y dijo:
-He preparado el desayuno, hoy por fin llegaremos a las montañas del norte-
-Si, gracias por el desayuno-
Después de desayunar volví al volante, era horrible esto de pasar tantas horas conduciendo, pero era por una buena causa, así que no me quejé.
El día pasó como el anterior, con charlas triviales como cual era mi color favorito o la comida favorita de León.
Cuando el sol ya estaba callendo fué que llegamos a la falda de la montaña, allí había una especie de hotel que acogía a los montañistas y una tienda de alimentación.
Aparqué la autocaravana y me pregunté no por primera vez dónde estaría escodida la base de la CCM para que todos estos montañistas no se percatasen ni de su existencia, solo que esta vez la pregunta la hice en voz alta y tuvo respuesta de parte de León, junto con una descripción bastante precisa del plan.
-La entrada a la base está a unos 10km de aquí, dentro de una pequeña cueva, entrar a la cueva ya de por si es difícil, pero si agregamos el hecho de que la puerta se abre apretando un punto exacto en la pared, es completamente inaccesible para aquellos que no saben que existe, una vez dentro tendremos que inmovilizar a unos veinte o treinta guardias, luego entraremos rescataremos a los que haya dentro , saldremos y nos alejaremos lo más rápido posible, ¿entiendes?-
-¿Cómo es que sabes tanto de la base?-
Pregunté curiosa.
-Estuvimos estudiando las bases durante un tiempo-
Contestó él, cortante, León solía ser muy amable, pero había temas que era mejor no tocar, y cuando te contestaba así quería decir que ese tema era tabú.
-¿No tendrás problemas con el lirio?-
-Tranquila, dentro de las bases no llevan los collares, aún así cuando estoy en mi forma semihumano el efecto no es tan agresivo-
-¿Cómo es tu forma semihumana?-
Pregunté entusiasmada
-Ya lo verás, aunque no es nada del otro mundo-
Contestó con un leve sonrojo
-¿tienes súper poderes? ¿Cómo súper fuerza o súper velocidad?-
-Solo súper fuerza, soy un elefante, ¿recuerdas?-
-Cierto, súper fuerza, que genial-
Era increíble, era como tener a un súper héroe al lado.
-En realidad es de lo más normalito-
Dijo él con una pequeña expresión de tristeza.
-Pues a mi me parece increíble, los elefantes son animales inteligentes, familiares y con un increíble sentido del oído y el olfato, a demás de que son súper monos para lo grandes que son, y el hecho de que tengas súper fuerza es súper cool-
Expresé sinceramente.
-Gracias-
Contestó León sonrojado y con una linda sonrisa.
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