Noticias

˙⋆✮NOTICIAS✮⋆˙ ⋆. 𐙚˚࿔ Nuevo Tutorial: Entradas dinámicas: Parte 1 𝜗𝜚˚⋆

26/02/2022

Arcángeles: Capítulo 1

Capítulo 1

Escena

Por el camino revisé la información del sujeto: hombre joven de 20 años aproximadamente; cabello castaño; ojos miel; piel bronceada; complexión atlética.

Lo cierto es que esa descripción sólo me sirvió de confirmación, porque nada más entrar en el local, mis ojos se posaron en él, había algo diferente en su presencia que llamaba mi atención, tal vez sus movimientos perfectamente calculados o en su postura de falsa seguridad.

Debió notar mi mirada, porque levantó la cabeza del periódico que estaba leyendo y sus ojos se posaron en los míos, una sonrisa pícara jugueteó en las comisuras de sus labios y yo no pude evitar devolvérsela.

Pedí un café, tratando de aparentar tranquilidad, pero aquel hombre misterioso ya había logrado ponerme nerviosa, y ni siquiera habíamos hablado aún.

Me senté enfrente suyo y le sonreí. Debía manejar bien mi papel, esta era la misión que me habían asignado, y la cumpliría aunque no me gustase demasiado.

—¿Y esto del traje y las miradas enigmáticas? No serás un mafioso de esos peligrosos, ¿no? —pregunté haciéndome la curiosa, con un toque coqueto.

Si alguno de mis compañeros me vieran, estarían burlándose de mi durante semanas o meses, comportarme de esta forma era probablemente lo más ridículo que había hecho nunca, aún más que disfrazarme de profesora de física sin tener ni idea o de robarle una piruleta a un niño para lanzársela a un sujeto que debía atrapar.

—¿Y si lo fuera? Ahora mismo debería matarte por haberme descubierto —contestó, seductor.

Sin duda era mi día de suerte, encima el tío era un completo idiota, porque esa respuesta me había provocado ocho tipos de sarpullido diferentes.

—Pero no lo eres —susurré.

—¿Cómo estás tan segura?

Levantó una ceja y llegó mi turno de improvisar y sorprenderlo, no formaba parte del plan, pero lo cierto es que yo solo solía seguir mis propios planes.

—Vamos a ver, ¿por dónde empiezo?

—Por donde tú prefieras, Sherlock.

Suspiré ante el apodo, deseando que se lo tomase con un gesto de enamoramiento y no como una risa mal disimulada.

—Comenzaré por el hecho de que sueles venir en moto, aunque hoy has venido en coche y tienes un hermano o amigo cercano que fuma cigarrillos, Gold Coast, es una marca barata, así que si tu fueras un mafioso, dudo que alguien cercano a tí fumase esa porquería —dije con soltura, estaba claro que lo había dejado impresionado, aunque intentara ocultarlo.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó, sonaba tan curioso como escéptico, evidentemente había empezado a sospechar, pero ya lo tenía previsto.

—Hueles a tabaco, pero no lo suficiente como para ser fumador, la marca la he sabido porque tengo buen olfato. El hecho de que el fumador sea un amigo cercano, un hermano o tal vez una pareja, es porque hueles bastante, lo que quiere decir que es alguien con quien pasas mucho tiempo y a una distancia cercana, pero descarto la pareja, si tuvieses no me habrías dejado empezar a coquetear contigo. Lo de la moto ha sido porque, bueno, tienes la zona de abajo del traje desgastada —lo último lo dije mordiéndome el labio, para dejar claro que no solo me había fijado en el desgaste.

Parecía idiota, jodidamente idiota a pesar del alarde de inteligencia que acababa de hacer, pero él parecía gratamente sorprendido. Era evidente que no había deducido todo eso en un momento, sinó que era información que había averiguado gracias a Lémur, soy detective, no vidente.

—Bueno, y se que hoy has venido en coche porque tu peinado está intacto —terminé, dejándolo impresionado.

Ahora que tenía toda su atención, era el momento de las preguntas indirectas, pero él no me dejó empezar a hablar.

—¿Te interesaría una oferta de trabajo? —preguntó con un tono más serio.

Esa pregunta era inesperada, pero me llenó de adrenalina, si decía que si, podía meterme en una misión no autorizada, si la liaba estaba muerta, pero si conseguía la información que mis superiores querían… El sermón me lo comería igual, pero la recompensa también.

—¿Tendría un traje? —pregunté emocionada.

Verdaderamente emocionante era que esta estúpida misión de seducción estuviera llevándome a un misión de infiltración.

—Me tendrías a mi —contestó, volviendo a aquel tono seductor, y me recogió un mechón de cabello por detrás de la oreja.

Casi me echo a reír ahí mismo, pero mi papel se hubiera ido a paseo, por lo que tuve que contenerme.

—Entonces creo que sí.

Hablamos un buen rato más, me explicó que su empresa se dedicaba a la investigación de casos privados sin resolver, y que alguien tan inteligente y deductivo como yo les vendría muy bien.

El único problema era que la sede se encontraba un poco lejos, pero no debía preocuparme, porque si pasaba la entrevista y aceptaba el trabajo, se me daría una habitación en el edificio. Lo cual era tan sospechoso que me entraron aún más ganas de aceptar.

Lo que me terminó de convencer fue el subtono desesperado con el que me contó todo esto, realmente necesitaban a alguien que averiguara algo, y yo estaría encantada de ayudarles, solo que las respuestas que encontrase irían para mi agencia, no para su empresa.

Antes de despedirse me dió una dirección y una hora.

—Por cierto, me llamo Elyan —en ese momento me di cuenta que ni siquiera nos habíamos presentado.

Me guiñó un ojo al salir por la puerta, mientras una sonrisa digna de mi sobrenombre se formaba en mi rostro.

“Olivia, me llamo Olivia, pero tu vas a conocerme como Madison” pensé con picardía.

Imagen de personaje

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GIF decorativo