Noticias

˙⋆✮NOTICIAS✮⋆˙ ⋆. 𐙚˚࿔ Nuevo Tutorial: Entradas dinámicas: Parte 1 𝜗𝜚˚⋆

26/02/2022

Arcángeles: Capítulo 5

Capítulo 5

Escena

Pasaron algunas semanas y era el día de poner fin a todo esto, pasé la noche con Roy, y me desperté antes que él.

Durante el mes que había pasado aquí había descubierto bastantes cosas gracias a los chicos, por ejemplo que había una sala de cámaras en el primer piso, y que desde allí se podía activar un gas somnífero que dormiría hasta a un elefante.

Llegué allí en sumo silencio y entré de la misma forma, lo más difícil fue llegar sin que me pillara nadie, una vez dentro, todo fue pan comido.

Algunos compañeros de trabajo me ayudaron con el transporte.

Llevé a los de "Cherni angeli" a uno de los lugares que la agencia utilizaba para “maniobras de interrogatorios” y los até de pies y manos.

Cuando se despertaron, la cara de los chicos fue un poema, pero para mi sorpresa el jefe no parecía muy consternado.

—Madison, pensé que teníamos algo especial…—

Murmuró Gabriel, en su voz había una mezcla de incredulidad y dolor.

—¿Qué?—

Fue lo único que salió de la boca de Elyan.

—¿No está claro? Ha jugado con nosotros, ¡joder!—

Hasta Adriel parecía dolido.

—Buena deducción— Solté con burla.

—Y ahora, quiero que respondais a lo que voy a preguntar, ¿qué pasó para que los ángeles pioneros se disolvieran?—

La cara de todos expresó puro miedo, no se lo esperaban.

—Debí habérmelo imaginado, Olivia, el Zorro— Habló el jefe.

—Ese es mi verdadero nombre y mi apodo, si, me va perfecto, ¿no?— Dije con tono divertido.

—Joder, ni siquiera tu nombre y actitud eran reales— Dijo Elyan tapándose la cara frustrado.

—Claro que no, no iba a fijarme en unos putos locos como vosotros, tenía que fingir— Contesté con tono de desprecio.

La cara de todos se convirtió en una mueca de dolor.

Solo había dicho la verdad, ellos eran los causantes de muchas muertes.

—Olivia, ¿qué descubriste con todas las pistas?—

Preguntó el jefe.

—Pues que sois los que antes formabais la organización de los ángeles pioneros, el Yahveh y los siete arcángeles, querías a alguien inteligente para comprobar que era imposible relacionaros con las pistas, aunque no lo es, encontré una foto de los arcángeles en el laboratorio— Expliqué.

—¿Estás segura de eso?—

Me miró fijo a los ojos, si no era así, ¿por qué no lo negaban?

No pueden, dijo una vocecita en mi cabeza, si ellos no eran los arcángeles, ¿por qué había una foto suya en el laboratorio? ¿Por qué me hicieron analizar las pistas?

—No estás segura— Dijo el jefe con un brillo de esperanza en los ojos.

—¿Por qué no debería estarlo?— Pregunté curiosa.

—Porque no todo te cuadra, se te nota en la cara, tienes dudas, eres increíblemente buena leyendo a las personas y al entorno, sabes que hay algo más— Contestó.

Me quedé en silencio, cierto era que no todo cuadraba, y no solo eso, para bien o para mal había conocido a los chicos durante este mes, no parecían ser científicos locos, ni psicópatas, ni asesinos, y eran demasiado jóvenes para ser científicos en aquella época…

—Si no es así, ¿por qué no lo negáis?— Pregunté.

No obtuve respuesta.

—No podéis, es eso, ¿verdad? ¿Estáis protegiendo a alguien?—

Pregunté esta vez, pero seguí sin respuesta.

—Joder, que difícil es todo, yo que estaba segura de que erais culpables— Exclamé frustrada.

—Si hubieses estado del todo segura nos hubieses entregado a las autoridades— Suspiró el jefe.

—Cierto—

Sonreí ante mi contradicción, desde el principio sabía que algo no cuadraba, pero no quise darle importancia.

—Vale, vamos a ver, no pienso desencadenaros hasta estar segura de vuestra presunta inocencia, y puesto que no podéis o no queréis decir nada, me va a tocar averiguarlo— Dije con simpleza.

Estuve un rato pensando en silencio, podía notar las miradas heridas de los chicos, y la mirada ansiosa del jefe, él quería que yo descubriese la verdad ante todo, si no podía decírmelo no era porque estuviese protegiendo a nadie, bueno sí, tal vez a sí mismo o incluso me atrevería a decir que a los chicos.

—No proteges a nadie, te han amenazado— Dije no muy segura, pero su mirada me lo confirmó.

—En ese caso, sabes que bajo mi protección sois intocables—

No hubo respuesta.

—Joder— Exclamé, me estaba frustrando, golpeé la pared.

Y entonces una idea estalló en mi cabeza, habían chips especiales con veneno que podían activarse al escuchar ciertas combinaciones de palabras o movimientos, eso podría ser, por eso no podían decir nada, ¿cómo no me había dado cuenta antes? Si quería respuestas tendría que quitar esos chips, el problema es que los tendrían incrustados, pero, ¿dónde?

El jefe pareció leer mi mente, porque entonces abrió la boca y el caos se desató.

—No todo es lo que parece—

Dijo, entonces sus ojos se abrieron de par en par y comenzó a convulsionar, reaccioné deprisa, el chip se abrió dejando salir el veneno, y una zona de su piel se oscureció, me acerqué al hombre, con algunos gritos, ruegos y maldiciones de fondo, con una cuchillo le abrí un corte en la zona de la pelvis, allí estaba el chip, lo saqué como pude, pero ya había mucho veneno en el cuerpo, necesitaba un antídoto, corrí a donde estaba el botiquín. Tenía miles de antídotos, yo sabía perfectamente que veneno eliminaba cada uno, el problema era que no sabía que veneno era, no quedaba mucho tiempo, analicé y recordé todo lo aprendido, pasó en un momento, cogí uno de los antídotos, se lo inyecté al hombre y las convulsiones cesaron, yo suspiré aliviada.

—Talio— Murmuré.

Desencadené al jefe de la pared y curé el corte que había hecho al sacar el chip.

—Por un momento pensé que moriría— Lo escuché susurrar.

—Claro que no, lo tenía todo bajo control—

Contesté con sarcasmo.

—Ahora, quiero escuchar la verdad, y asegurarme de que esos chicos no son culpables, luego si eso los desencadenaré—

Añadí, seria.

—Es cierto que yo era el jefe de los ángeles pioneros, pero no estaba solo, tenía un socio—

—Espera un momento, no me cuentes más, al principio todo era legal, pero entonces a tu socio se le fué la pinza y se pasó de la raya, pero tú estabas tan metido que ya no podías volver atrás— Interrumpí, me sonaba a la típica historia.

—Más o menos, aunque yo no quise separarme porque ese hombre estaba utilizando a mis hijos como experimentos, tenía que encontrar la forma de parar eso, y sacarlos de allí—

—Sigue— Exigí.

—No pude detenerlo, ese hombre llegó hasta el final, y una noche, el laboratorio voló por los aires, solo unos pocos nos salvamos—

—Tus hijos ¿murieron?—

Pregunté, quería asegurarme de una cosa.

—No—

La respuesta me pilló por sorpresa, si sus hijos no murieron algo estaba claro, por lo menos para mi.

—Por eso apagaban la luz, ellos no son los arcángeles, son los experimentos que ellos llevaron a cabo, tus hijos, adoptivos, supongo—

—Exactamente—

Terminó el hombre, eso lo cambiaba todo, y una culpa inmensa me detuvo.

—Joder— Susurré, pasándome la mano por el rostro.—Soy de lo peor.

—No lo eres, solo querías saber la verdad, y si la hubieses sabido jamás les hubieses hecho eso.

Intentó consolarme el jefe, bueno, Yahveh, debería llamarlo por su nombre.

Los miré uno por uno, ninguno me miraba a la cara.

Me acerqué a Gabriel, avergonzada por lo que había hecho.

—Gabi, lo siento tanto—

Le acaricié el rostro.

Él me miró triste, con los ojos rojos por haber llorado.

—No pasa nada, no lo sabías.

Susurró, pero a pesar de decir eso, se le notaba muy dolido.

Le desaté y abracé mientras le susurraba lo siento al oído.

Él rompió a llorar en mi hombro, lloraba de dolor por el corazón que yo había ayudado a destruir más de lo que ya estaba.

—Prefiero que me odies a que me tengas miedo—

Logró decir con dificultad.

—Gabi, no te tengo miedo—

Le acaricié el pelo con cariño.

—No me has visto, lo que puedo hacer—

Me apretó más contra su cuerpo, como si tuviera miedo de que me fuese.

—Eso no cambia nada— Contesté con un tono más serio.

Él lloraba y temblaba en mis brazos.

—Gabi, tengo que desatar a los demás—

Le dije mientras lo separaba de mi y le acunaba el rostro con cariño.

Él asintió, algo avergonzado.

—Roy…—

Me interrumpió, con voz dulce y suave.

—Antes de que digas nada, no estoy enfadado—

Lo desaté y fue él quien me abrazó con cariño.

—Gracias— murmuré contra su pecho.

—No tienes que dármelas, girasol—

Me sonrió dulce mientras me acariciaba el rostro, ahora la que estaba apunto de llorar era yo.

—Desata a los demás—

Me separé de él y me acerqué a Asher.

No me miraba, estaba apoyado contra la pared.

—Ash—

Ni siquiera me miró.

Estaba muy pálido, acerqué mi mano a su frente y noté que tenía la fiebre elevada.

Lo desaté y lo apoyé contra mi.

—Ash—

Volví a decir su nombre, pude notar como fijaba su mirada en mí, y me envolvía con sus brazos.

—Me duele—

Susurró, no sabía si se refería a al corazón, o a qué.

—Ash, ¿qué te duele? ¿Puedo ayudarte?—

Le dije preocupada.

—El frío—

Contestó con dificultad.

Me quité la chaqueta, poniendosela a él.

—Ash es muy sensible al frío— dijo Gabi, preocupado.

—No quiero que tú pases frío—

Murmuró Asher.

—No pasa nada— Besé su frente.—Aguanta un poco, os llevaré a un lugar más cálido—

Mandé un mensaje a un compañero.

Me acerqué a Elyan, el cual apartó su mirada de mi.

—No me toques— Dijo con asco.

Tomé una actitud defensiva.

—Pues ahí te quedas—

Contesté y pasé a Aslan.

De él me esperaba una actitud atacante, que me odiase, pero nada de eso.

—Me sorprende que seas más inteligente de lo que pensaba— Dijo con su tono robótico.

—Ya ves, no soy sólo sorprendente, soy increíble— Vacilé, porque mi autoestima no me la bajaba nadie.

—Si que lo eres, ni siquiera, me paré a pensar que eras más que una niña tonta—

Dejó escapar una pequeña sonrisa, que duró milésimas de segundo.

Lo desaté y él me acarició la cabeza como si fuese un perro. Lo miré extrañada.

—Me pareció una buena forma de dar a entender que no estoy enfadado—

—Es una forma pésima— Contesté con una pequeña risa, y pasé a desatar a Julian.

—No lo hubieses hecho si hubieses sabido la verdad, ¿cierto?— Preguntó, sin mirarme a los ojos.

—Si hubiese sabido la verdad estarías en mi casa, calentitos en un sofá— Contesté más cortante de lo que quería.

Terminé de desatarlo, me abrazó con necesidad, y correspondí con cariño

—Julian, jamás os hubiese lastimado si hubiese sabido la verdad—

—Lo sé—

Contestó él y me soltó.

Me acerqué a Adriel.

—Te odio— Dijo con la cara tapada por sus brazos.

—Estás en tu derecho, pero tu hermano se está muriendo del frío— Le contesté cortante.

—No pienso dejar que me toques—

Suspiré y le di la llave a Roy para que los desatase él.

Tomé a Ash en brazos.

—Aguanta un poco más—

Le susurré con cariño, pero entonces mis piernas temblaron y todo se volvió oscuro.

Cuando me desperté estaba sola y a mi lado descansaba un nota:

"Supongo que no te importará que me lleve a estos monstruos, tampoco es que tú pudieses controlar su poder." —Lucifer

¿Qué tenían estos frikis con los motes religiosos?

Corrí a toda velocidad para hablar con León, claro está que me echó la bronca del siglo, pero con un poco de ayuda de Tigre logré que entendiera la situación y me dió el visto bueno para liderar el rescate si es que lográbamos encontrar a los chicos.

Tras un par de meses dimos con el lugar donde se escondía Lucifer y retenía a Yahveh y a los chicos.

Entré la primera, y ordené al resto de personal que inspeccionara la zona.

Llegué a una habitación donde había una cámara de cristal, con poco más que un cubo para hacer las necesidades y en medio estaba Gabriel, tumbado en el suelo, con solo la ropa interior, la cual no le cubría el maltratado cuerpo y las extrañas líneas negras que se extendían en su pecho.

Me acerqué al cristal y en cuanto lo toqué Gabriel se despertó de un salto, estaba aterrorizado, pero cuando sus ojos avellana se cruzaron con los míos se volvieron cristalinos.

—Gabi, he venido a por vosotros, os voy a sacar de aquí—

comenzó a llorar, y yo me morí por dentro al no poder abrazarle.

Corrí hacia una pantalla que parecía ser el control, y tras toquetear un poco pude abrir la cámara de cristal.

No tardé ni dos segundos en apretar a Gabi contra mi cuerpo y asegurarle que no pasaba nada, que iba a estar a salvo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GIF decorativo