Noticias

˙⋆✮NOTICIAS✮⋆˙ ⋆. 𐙚˚࿔ Nuevo Tutorial: Entradas dinámicas: Parte 1 𝜗𝜚˚⋆

26/02/2022

Arcángeles: Prólogo

Prólogo

Escena

Odio que hayan tenido que pasar tantos años para atreverme a hablar sobre esto, a contar todo lo que pasó y las cosas que descubrí, pero hice una promesa, y al fin la estoy cumpliendo.

Olivia

El permiso iba a ser difícil de conseguir, lo supe en el momento en el que mi jefe entrecerró los ojos mientras leía la propuesta que le había hecho.

—¿Qué significa esto, Zorro?

No os preocupéis, no me estaba insultando, todavía no. En la agencia todos teníamos un sobrenombre, y el mío era fácil de malinterpretar, evidentemente me lo había ganado, pero no creo que sea necesario explicar el porqué.

—Mi propuesta, León. —traté de mantener mis nervios a raya, algo bastante difícil cuando el mandamás de la organización, que además es un señor de casi dos metros con el rostro lleno de cicatrices, está apunto de levantarse de su silla para matarte por descarada.

—¿Crees qué estás en posición de reclamar como tuya una investigación de tanta importancia?

Bajé la cabeza, dejando que el flequillo cubriese la impotencia en mis ojos, ya me esperaba este resultado, León nunca me tomaba en serio.

—Yo creo que es un buen plan, y Olivia es una buena agente, inteligente y discreta. —aquella intervención relajó mis hombros, Tigre, la mano derecha del jefe, ella confiaba en mi plan y su opinión tenía peso.

—¿Por qué, exactamente, debería dejar en manos de una niña la investigación de una de las empresas ilegales más enigmáticas del país? —inquirió León. Dicho de este modo, sonaba bastante mala idea aceptar mi propuesta.

—Ya no soy una niña y llevo trabajando para ti desde que tengo memoria, nunca te he fallado.

Necesitaba hacer el trabajo, era mi oportunidad de demostrar mi valor en esta agencia, la oportunidad que llevaba tanto tiempo esperando.

—¿Desde cuándo se es adulto con 24 años? —exclamó León.

Tigre dió un paso adelante, sus ojos eran igual de verdes que los míos, por eso de pequeña había creído que ella era mi madre, pero con la edad descubrí que mis padres biológicos estaban muertos.

—Déjala intentarlo, llevamos meses sin avanzar con esta empresa, la policía no deja de presionarnos y su idea es bastante buena —las palabras de la mujer parecían que iban a convencerlo, pero León volvió a negar con la cabeza.

—No es que desconfíe de ti, bueno, tal vez un poco —fruncí el ceño—. Pero el plan no funcionará, la empresa ha movido su base.

Aquella información cayó como una losa en las pocas esperanzas que me quedaban, negué repetidas veces con la cabeza mientras mi melena negra rebotaba de un lado a otro.

Todo el trabajo y el tiempo que había invertido en aquel plan, toda la investigación, todos los favores que había cobrado y pedido para hacerme con datos que no me correspondían, no habían servido para nada, y nisiquiera había sido por mi culpa.

Salí del despacho, cabizbaja y molesta, con León, conmigo misma, con el Universo, no sabía a quién echar la culpa de mi mala suerte.

—León, traigo nuevas —la sonrisa de Lémur al entrar no flaqueó ni cuando fue recibido con miradas que gritaban que no era un buen momento—. Son sobre la “Cherni angeli”.

A pesar de que mi plan era imposible de realizar debido a que no sabíamos donde estaba la nueva base, la información que trajo Lémur me concedió una nueva misión, podría ayudar con la investigación de la “Cherni angeli”, aunque no tanto como había planeado.

Tras limar algunas imperfecciones en el nuevo plan, León me dejó ir, no sin antes hacerme repetir el lema de la agencia de investigadores: Sospecha siempre que no encuentres la coherencia. Frase basada en una del célebre Sherlock Holmes, si, así de frikis éramos.

Me hubiese gustado vestirme con el uniforme de la agencia, armarme hasta los dientes y llevar a cabo la infiltración que yo había planeado, pero en cambio tuve que ponerme un vestido corto de un verde que combinaba con mi piel bronceada y unos tacones que me sumaba centímetros a mi ya no baja estatura.

Lémur había averiguado que un miembro de la empresa desayunaba bastante seguido en una cafetería poco transitada.

La idea era tan simple y clásica que difícilmente podía fallar. Pedir un café y sentarme en la misma mesa que el objetivo, hablar con él y conseguir información; no tan peligroso e interesante como lo que tenía previsto en un principio, pero también difícil e importante, y tan ridículo y humillante que quería morirme.

Imagen de personaje

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GIF decorativo