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26/02/2022

Arcángeles: Capítulo 4

Capítulo 4

Escena

Tengo que admitir que me levanté con un buen dolor de caderas, Adriel no fue nada gentil, me había dicho su nombre solo para que pudiese gemirlo.

Ese día si tocaron la puerta antes de entrar.

—Ya estoy— Dije.

—Muy bien— Contestó el chico que acababa de abrir la puerta, pelo rubio, ojos avellana y con unas adorables pecas que pintaban su nariz y mejillas.

—Me llamo Gabriel, yo te acompañaré hoy— Su sonrisa era amable, pero al igual que la de Asher, no llegaba a los ojos.

Fuimos juntos hasta la sala de siempre, y me puse a trabajar, Gabriel me miraba con curiosidad, y estaba atento a cada movimiento que hacía, respecto a la ropa, había elegido una blusa negra translúcida que dejaba ver el sujetador que llevaba debajo y falda blanca increíble elección por mi parte, este chico no me quitaba ojo de encima, pero cuando yo lo miraba apartaba la mirada, me pareció tierno.

Ni siquiera me hizo falta ligarmelo, y pude centrarme en el trabajo, fué fácil cuando llegó la noche convencerlo de que entrase en mi habitación, una vez allí le robé un beso gentil y luego otro, hasta que se convirtió en una guerra de besos y cuando me tumbó en la cama he hizo un ademán de quitarse la camiseta, se detuvo un momento, y apagó la luz, dejándome con las ganas de averiguar si también tenía pecas en otros lugares.

Seguramente fué una de las noches que más disfruté, el chico era virgen, cosa que confesó cuando acabó, y tenía una voz tan dulce que sus gemidos y jadeos me parecieron increíblemente melodiosos, y por supuesto, excitantes.

Ese día, el que fuese que me acompañaría llegaba mínimo diez minutos tarde.

Me empecé a desesperar, hasta que al fin, alguien tocó a la puerta.

—Estoy lista—

Exclamé como hacía todos los días.

El chico entró, parecía muy tranquilo para llegar casi media hora tarde, su cabello era cobrizo y sus ojos verdes, su piel ligeramente bronceada.

—Siento llegar tarde, me había dormido—

Dijo como si nada, yo le dije que no importaba y fuimos a la sala. Este chico era demasiado tranquilo, además de no pillar ni una sola indirecta ni frase con doble sentido, así que probé con otra cosa.

—¿Cómo te llamas?—

—Roy—

—Roy, ¿te gusta la naturaleza?— Pregunté, tenía los bajos del pantalón con manchas de tierra.

—Si, soy jardinero en mi tiempo libre— Contestó con gentileza, así que por ahí tiré.

Cuando llegó la noche me preocupó que este chico fuese demasiado puro como para follar, me equivoqué, entró conmigo en la habitación, y no dijo nada cuando cerré con pestillo.

Me senté a su lado en la cama, él tomó mi mano con delicadeza y la besó.

Luego pasó a mis labios con gentileza.

No me lo esperaba, pero sin duda era una buena oportunidad, y entre suaves besos y caricias, tuve sexo con el chico con el que todas las vírgenes querrían su primera vez.

Era gentil, cariñoso y muy muy sensible.

Sin lugar a duda fue una noche de ensueño, quitando el hecho de que por supuesto este también apagó la puta luz.

El último día de la semana, eso quería decir que conocería al último chico.

—Ya estoy—

Ese era mi diálogo de todas las mañanas.

Entró el chico, cabello blanco, irreal, y los ojos tan oscuros que parecían negros, tal vez lo eran.

—Buenos días, me llamo Julian, yo te acompañaré hoy—

Todo su aspecto gritaba que era frío y distante, pero su voz sonaba gentil.

—Encantada—

Me puse de pie y sin darle tiempo a nada me dirigí hacia la sala, ya me había aprendido el camino de memoria.

Era verdad que si me ligaba a la presunta mano derecha del jefe podría obtener mucha información, pero el día anterior había descubierto algo muy interesante, y quería seguir con eso.

Llegamos y me puse a trabajar, mi teoría con más fuerza ahora mismo era la siguiente:

Esta organización, antes con el nombre de ángeles pioneros, se dedicaba a la investigación y experimentación de cómo lograr mejorar al ser humano, pasó algo muy malo, no se sabe el qué, y se disolvió el año pasado, eso ya lo sabía. Aunque claro que si hubiese sido una chica normal jamás hubiese relacionado la antigua organización con esta, pero yo ya había escuchado algunos rumores al respecto, y estando aquí los había confirmado.

Lo siguiente, es que se sabe que los ángeles pioneros tenían un líder y siete científicos, a los cuales llamaban arcángeles, estos chicos podrían ser ellos.

Todas estas pruebas llevaban a la cuestión de porqué se disolvió la organización, así que en resumen, según mi teoría, quieren ver si alguien podría conseguir descubrir eso tan malo que pasó.

El simple hecho de que los siete chicos experimentaran con otras personas había conseguido que el plan de jugar con ellos para conseguir información ya no me supiese ni un poco mal.

Lo que tantas ganas tenía de conseguir hoy, era una prueba de que esos chicos eran los arcángeles, y la prueba no tardó en llegar.

Había notado que la mesa de la sala tenía varios cajones, solo uno cerrado con llave, así que con un poco de suerte allí habría algo de información curiosa.

Aproveché el momento en el que Julian fue al baño, y con unas preciosas ganzúas que llevaba en la suela de la zapatilla abrí el cajón, y allí, en grande, como si me estuviese esperando, una foto de los siete chicos, o más bien dicho, de los siete arcángeles, unos cuantos años más jóvenes, en un laboratorio.

Y así confirmé mi teoría.

En cuanto Julian volvió, empecé a coquetear con él, aunque al principio intentó no romper su fachada fría, enseguida perdió, y dejó a relucir a un chico que se sonrojaba por todo, me hubiese parecido muy lindo, si sus manos no estuvieran manchadas de sangre y sufrimiento.

Cuando acabó el día y con eso la semana, ya había conseguido ligarme a los siete arcángeles, al último me costó un poco convencerlo de que me tocase, era muy tímido, pero al final se dejó llevar por el deseo, ¿hace falta decir que apagó la luz?

Imagen de personaje

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