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06/05/2026

Jugando al Sekiro Parte 6

Actualización 06/05/2026
¡Lee el blog anterior por si quieres entrar en contexto!
Bueno, bueno, han pasado muchas cosas desde que hice la última actualización, así que intentaré no enrrollarme mucho.
Como tal vez sabéis, me había quedado enfrentándome a Genichiro, y tras varios intentos, decidí que si seguía así iba a desistalarme el juego.
Así que levanté la cabeza y miré a mi al rededor, viendo un puente que no me sonaba para nada.
Por lo cual decidí ir por allí, ¿qué podía pasar?
El camino me llevo por una zona fría y desolada, llena de BAZUCAS.
Utilizando la ya conocida téctica de correr y gritar, avancé entre plataformas heladas, nieve y explosiones, matando todo lo que se ponía al alcance de mi katana.
Hasta llegar a un ídolo, nuestros queridos puntos de descanso.
La cosa no pintaba bien, frente a mi tenía una gran extensión de vacío, y lo que parecían pequeños trozos de tierra a los que debía llegar con el gancho.
Bueno, en cuanto mis pies dejaron tierra firme, decenas de bazucas comenzaron a disparar contra mi, yo solo podía llorar y seguir avanzando entre plataformas, rezando para que ninguna explosión (ni mi propia torpeza) me hicieran caer al vacío.
Llegué a una isla/pedrusco central con una cabeza de buda, y allí me esperaba alguien a quien no quería enfrentarme todavía, un mini jefe llamado:
Shirafuji Ojos de la serpiente.
No hace falta decir que me di la vuelta y volví por donde había venido (por ahora).
Descubrí que había otro camino que no había explorado, y llegué a la zona del Templo de Senpo.
Mi primera impresión fue: Joder, esto está lleno de enemigos.
Pero en seguida me di cuenta de que solo eran unos monjes bastante flojillos.
Conocí a este baby que me pidió una flor muy blanca o algo así, y seguí avanzando.
Maté mucho, MUCHOS monjes, conocí a una vieja que me pedía arroz (ni puta idea que dónde sacar el arroz), llegué a una zona llena de nuestras queridas ratas, y cuando al fin logré pasar todo el recorrido, mi felicidad se vio frustrada por un enemigo innesperado.
El Penitente del Blasphemous.
Es coña, pero si que se parecía un huevo.
El Guerrero con Armadura.
Fue una batalla dura, y asquerosa, sobretodo porque no se le podía matar de forma convencional.
Había que forzarlo mediante esquivas a romper las paredes, luego bloquear y contratacar sus combos para cargarle la postura, y cuando lo lograbas, cuando al fin podías hacerle el golpe final, rezar para que su espalda diese al vacío y se cayese por ahí.
Tengo que señalar que según sus diálogos, solo estaba peleando para evitar que yo impidiese la resurección de su hijo a manos de los monjes.
Lo siento mucho, guerrero, la resurección de esos monjes es herejía, no puedo permitirles seguir así.
Seguí avanzando, agotada pero decidida, maté muchos más monjes y ratas, me encontré una momia con una ciempies inmortal, bueno, toda una odisea.
Encontré una campana que me permitía subir la dificultad de los enemigos (no, gracias), llegué al corazón del templo Senpo, donde un monje rarito me contó la verdad sobre lo que allí sucedía.
Los monjes había sucumbido a la herejía, creando falsos niños de la sangre del dragón (copias del peque amo), los llamaban niños de las aguas rejuvenecedoras, la mayoría habían muerto, era una barbarie.
Ahora, enfadada con los monjes por lo que habían hecho a los pobres niños, los maté con más ganas.
Mi camino de muerte se volvió a ver interrumpido, esta vez por un enemigo bastante desagradable a la vista.
Ciempiés Patas Largas Sen'Un
¿Sabes cómo matar un enemigo que tira fuego y ataca como Lobezno?
¿No? Pues yo tampoco.
Continuará

3 comentarios:

  1. Shirafuji Ojos de la serpiente.

    Estuve sin exagerar mucho tiempo con ese mini jefe y que por culo dio, es super pesado.

    Lo del penitente me ha matado muchisimo XDDD

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