Escena
—Es una descarada. No solo nos robó el protagonismo, sino que bailó de forma obscena y, encima, sacó a bailar a la directora.
—Pues a mí me pareció increíble. Se sabía todas nuestras coreografías de memoria, fue capaz de improvisar varios bailes con estilos de música totalmente diferentes… La fuerza y la seguridad con la que bailaba eran de otro mundo, y tenía a la directora completamente embelesada.
En resumidas cuentas, estos eran los dos tipos de alumno que había en la academia de baile Dunel después del incidente de la segunda selección: quienes se habían enamorado de aquella chica del público que había demostrado tener más talento que todos nosotros y quienes querían asesinarla.
Yo formaba parte del primer grupo. El simple hecho de verla bailar me volvía loco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario