Noticias

˙⋆✮NOTICIAS✮⋆˙ ⋆. 𐙚˚࿔ Nueva Reseña: La canción del lobo𝜗𝜚˚⋆

29/01/2023

Escuadrón muerto

"Un escuadrón especial pierde a casi todos sus miembros en una misión especial".

Contexto

Cuatro personas con una habilidad especial cada una:

Chica 1: puede conducir cualquier vehículo, con o sin llave.

Chica 2: habilidades especiales de combate cuerpo a cuerpo y con armas, habilidades físicas por encima de lo normal.

Chico 1: percepción total del entorno, sabe siempre en qué lugar del mapa se encuentra, y puedo hallar todos los pasadizos y escondites secretos, además de saber dónde pisar para evitar accidentes y demás.

Chico 2: puede curar cualquier herida.

Jefe: pues manda

Realizan misiones especiales y demás.


Escenas

Chica 1

Podía notar como la adrenalina se iba apoderando de mí al conducir aquella moto, esquivando coches, balas y personas, estaba harta de ir con cuidado y escondiéndome, ese no era mi terreno, este si.

Me puse casi paralela al suelo para esquivar una granada, con sólo agacharme la habría evitado, pero mi problema siempre había sido querer fardar.

No sabía de quién era la moto que estaba conduciendo, pero sin dudas tenía un gusto impecable, aquella máquina estaba alcanzando una velocidad de vértigo, dejando atrás a todos los que me perseguían. Tenía el objeto al por el que había venido, lo llevaba en un maletín, asegurado a mi pecho con esmero, si llegaba al lugar acordado por el jefe sin él, ya podía despedirme de todo. No me daban miedo los soldados armados que intentaban darme caza, ni los hombres trajeados que disparaban sin pudor, pero el jefe enfadado, eso ponía a temblar a cualquiera.

Mi mente era capaz de divagar incluso en momentos como este, ya estaba imaginándome cómo sería volver a encontrarme con los demás, yo llegaría la última, como siempre, algo bastante irónico siendo yo la que tenía la habilidad de conducir cualquier vehículo. Chica 2 me recibiría con un bufido, pero en sus ojos se podría leer el alivio de verme a salvo, Chico 2 me abrazaría con fuerza y calidez, él siempre ha sido el más dulce de los cuatro y Chico 1 me miraría de arriba abajo para asegurarse de que estuviese entera y después me dedicaría una sonrisa ladeada. Por ir pensando en el futuro no vi la granada que explotó justo delante de mí, salí volando de la moto, con la cara directa al suelo.

Chico 2

Saqué la cabeza del agua, tenía justo delante de mí el objeto a por el cual había venido, una segunda cabeza asomó a mi lado, aquel chico de ojos fríos había resultado ser un buen compañero, tenía que agradecerle al jefe habérmelo recomendado.

Tomé el objeto y lo aseguré a mi cuerpo con cuidado, indiqué que debíamos sumergirnos para salir de aquí, y entonces una nube roja comenzó a salir del cuerpo de mi compañero. Nos metí rápido bajo el agua, lo más profundo posible para que las balas no nos alcanzasen, y allí puse mis manos sobre su herida, tratando de curarla, forzando al máximo mi don, pero no parecía funcionar, no sabía si el miedo, el agua o cualquier otro factor me impedían salvar a aquel chico que me había acompañado durante toda la misión, sin juzgarme por no ser como los humanos normales.

Aunque la sangre no dejaba de salir traté de nadar con él, no sabía hacia donde, estaba desorientado. Tendría que haberme mantenido firme cuando dije que era mala idea separar el grupo, unidos trabajábamos mejor.

No tuve tiempo de pensar en ello mucho más porque unas manos me arrancaron la bombona de aire y me arrastraron a la superficie.

Chica 2

Traté de escuchar con atención los pasos de aquellos que se encontraban en la sala debajo de mi, pero apenas podía oír más allá de mi propio pulso, odiaba tener que esconderme, agazapada en unas vigas como si acabar con cuatro hombres armados con cuchillos fuese demasiado para mi, mi maldito don era el combate, ¿por qué no tenía el valor de saltar y quitarlos del medio? El dolor en mi cuerpo y el sudor que perlaba mi frente me dieron la respuesta, me había excedido, y el objeto que llevaba asegurado a mi espalda era demasiado valioso como para permitirme perderlo.

Un sentimiento parecido al miedo se apoderó de mí cuando al mirar hacía abajo uno de los hombres ya no estaba, apenas tuve tiempo de girarme antes de sentir como un arma punzante me abría el brazo, el dolor fue inmediato e inesperado, pero mi instinto fue lo suficiente rápido como para esquivar el siguiente golpe, estaba en problemas, la sangre fluía de mi brazo inutilizado, notaba como mi vista empezaba a nublarse, pero igualmente contraataqué, me metí por debajo de su guardia y con un simple empujón se precipitó hacia el suelo. Eché a correr entre las vigas, sabiendo que si no salía rápido de allí la siguiente en decir adiós sería yo.

Salté a pesar de que mis piernas casi no daban de sí, podía escuchar los gritos de los otros tres hombres, pero no los entendía, cuando pensaba que realmente podría escapar resbalé, después de tantos años peleando contra la muerte y sacando a mis compañeros de situaciones de supervivencia casi nula, lo que iba a acabar conmigo sería un resbalón.

Joder, fue lo último que pensé antes de caer como un fardo.

Chico 1

Corre, corre, corre, no paraba de repetir eso en mi mente, me estaban persiguiendo y eran muchos y muy enfadados.

Era rápido, pero lo que realmente me estaba salvando el culo era mi habilidad para reconocer el entorno, sabía dónde pisar, hacia donde girarme para no comerme ningún árbol ni tropezar con ninguna raíz. Aún así, mis piernas empezaban a fallar, y les costaba mantener el ritmo de mi mente, si no los despistaba me pillaban seguro, y como no lo llevase al jefe el objeto que tenía que llevarle, bueno, en realidad daba igual, porque si me pillaban me mataban.

Mi pie decidió que era el momento oportuno para desviarse unos centímetros de donde yo le había indicado pisar, así que aterrizó sobre un hoyo de lo más desagradable y perdí por completo el equilibrio.

Iba a morir, y aún así, en lo único que podía pensar era en lo cobarde que había sido por no decirle a Chica 2 que me gustaba, menudo idiota.

Jefe

Sabía que algo iba mal cuando al llegar veinte minutos tarde a la plaza acordada, solo vi a Chica 2 sentada en un banco, una costra de un color bastante desagradable le cubría gran parte de la cara y las manos, pero aparte de eso parecía entera.

—¿Qué hay jefe? Por una vez soy la primera en llegar. —lo dijo con tono ligero, pero sus ojos brillaban de preocupación, no era nada normal que los demás llegasen tarde.

—Parece que has tenido una aventura movidita, solo espero que hayas traído lo que toca. —solté un bufido, restándole importancia a la ausencia de los demás, debían estar al caer.

—¿Dudando de mi? Claro que lo tengo —me dedicó una sonrisa triunfante, pero enseguida la borró—. No es normal que los demás aún no hayan llegado ¿les habrá pasado algo?

—Seguro que nada peor que el entrenamiento extra que les va a caer por llegar tarde. —no quería ni contemplar la posibilidad de que mis chicos no fuesen a volver.

Pasaron las horas, y seguíamos solo Chica 2 y yo, podía notar como sus ojos se iban humedeciendo, ambos sabíamos que esta espera no era normal, que nos habíamos quedado solos.

Chica 2

Chica 1 esquivaba con habilidad los infrarrojos que protegían aquella caja, nuestro primer objetivo, los cuatro estábamos muy emocionados, por fin poníamos en práctica todo lo que habíamos entrenado.

Al levantar la caja una alarma comenzó a sonar, lo cual no entraba en el plan, pero gracias a la habilidad de Chico 1 logramos salir de allí, recuerdo estar exhausta de correr, todos respirando fuerte mientras yo conducía a toda velocidad un coche robado, Chico 2 asegurándose de que no estábamos heridos.

Cuando llegamos al lugar acordado por el jefe los cuatro nos desplomamos entre risas, habíamos completado nuestra primera misión, éramos un equipo imparable.

Me desperté con lágrimas en los ojos, hacía seis años desde aquello, dos desde que ya no éramos ni un equipo ni imparables, a ellos los habían parado, yo no quise continuar.

Me levanté de la cama y comencé mi día, en el que la máxima acción que había era discutir con algún cliente al que no le había gustado su bebida.

Cuando llegué al trabajo no pude más que suspirar cuando vi que mi antiguo jefe estaba sentado en una mesa, de vez en cuando venía para ver cómo estaba y si quería volver al ruedo, la conversación que manteníamos era siempre la misma:

—¿Qué va a pedir?

—¿De verdad esta vida es suficiente para ti?

—Eso no está en el menú señor, déjeme recomendarle un poco de vete a la mierda, no quiero volver a saber nada de ti ni del pasado.

Así que cuando fuí a atenderle me mentalicé para su estúpida pregunta.

—Los he visto.

Mi cerebro colapsó porque aquella no era la conversación habitual.

—¿A quién ha visto, señor? —pregunté aburrida, preparada para que tratase de convencerme de participar en alguna misión relacionada con algún viejo enemigo.

—A ellos, a los demás. —no necesité que dijese nada más para saber de quién hablaba, quise pensar que me estaba tomando el pelo, pero cuando vi su rostro viejo y demacrado supe que lo decía enserio.

—Señor, está perdiendo la cabeza, ellos murieron hace años, ¿lo recuerda? —deseé con todas mis fuerzas que realmente se hubiese vuelto loco, porque si realmente los había visto solo podía significar dos cosas, que en su día nos traicionaron, o que llevaban dos años en manos de nuestros enemigos, y que nosotros no habíamos intentado rescatarlos.

—Niña, no me trates como a un viejo senil, sabes de sobra que me encuentro en mis cabales, y pudo jurarte que ayer los vi a los tres entrando al edificio de oficinas que está enfrente del banco central.

—¿Sabes lo que eso puede significar? —parpadeé con fuerza para evitar llorar.

Él asintió, sin apenas mirarme a la cara.

—Que nos rendimos demasiado pronto, que fuimos unos cobardes.

—O que nos traicionaron. —dije yo, sin querer plantearme la otra opción.

—Nunca fuiste de las que se niegan a ver la realidad, sabes mejor que yo que ellos jamás nos hubiesen traicionado.

—No quiero seguir hablando de esto, no aquí, ven a mi casa esta noche, sé que puedes conseguir la dirección tu solito. —me alejé de su mesa, tratando de no echarme a llorar, mis compañeros estaban vivos ¿pero a qué precio?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

GIF decorativo